Para muchas personas realizar la primera visita al dentista les provoca mucho nerviosismo y miedo. Este temor es a día de hoy infundado ya que las nuevas tecnologías y los avances en medicina han minimizado el dolor de las visitas y mejorado el confort de los pacientes. Sin embargo, el miedo se ha heredado de generación en generación sin tener en cuenta que ir al dentista en el s. XXI no es como ir al dentista hace 80 años.

Lo ideal para evitar el estrés previsita es que las personas se familiaricen con la consulta. Si se acude al dentista a los chequeos habituales cuando se necesita un tratamiento la visita transcurre mucho más relajada. Lo mismo ocurre con  los niños, si mientras son pequeños les llevamos anualmente a una revisión a medida cuando crecen ya no tienen miedo alguno al dentista.

Se recomienda que se visite al dentista anualmente a partir de los 3 años y hasta la vejez. Sin embargo, si no se siguen las revisiones anuales recomendadas, es muy importante que si se percibe alguna alteración como dolor al comer, sangre en las encías o malformaciones dentales se acuda al dentista lo antes posible.

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Generalmente todas las consultas o clínicas dentales siguen un mismo protocolo para las primera visitas. En las primeras visitas de la Clínica Curull la coordinadora de tratamiento recibe al paciente explicándoles qué es lo que tiene que hacer en la consulta y lo que va a ocurrir. Tras rellenar un breve formulario, la ficha del paciente y hablar del problema con el paciente, se procederá a realizar las pruebas diagnósticas y un Análisis Digital de la Sonrisa. Finalizada toda la exploración se entregará al paciente un plan de tratamiento personalizado y un presupuesto. La Clínica ofrece financiación a medida para adaptarse a todas las necesidades.