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«Me duele la mandíbula»

CASO CLÍNICO DE ÉXITO III:

El primer caso que os queremos mostrar en esta nueva sección tiene como protagonista a un chico de 25 años de edad, que acudió a la Clínica Curull en Tarragona preocupado por el aspecto de su boca y por dolor de mandíbula. Años atrás había recibido un tratamiento de ortodoncia, pero no le gustaba como había quedado la forma de cerrar la boca. Además, con el tiempo se acentuaba aún más el desgaste que tenía en los incisivos tanto superiores como inferiores.

En la primera visita tomamos unos moldes de su boca, realizamos unas radiografías intra y extraorales y también una serie de fotografías para un análisis completo de su sonrisa (Digital Smile Design-DSD). Toda esta información nos permitió valorar el mejor tratamiento a realizar para él en concreto. Al cabo de unos días citamos al paciente y le enseñamos mediante una simulación digital cual sería el resultado final. Después decidimos hacer una prueba en su boca (mock up) y volver a tomar fotos para que, tanto él como sus familiares, y también nosotros, viéramos como quedaría si realizábamos el tratamiento dental estético. No empezamos el tratamiento hasta que todos estábamos plenamente convencidos de que el resultado final sería lo que él deseaba: corregir los dientes que estaban desgastados y que su boca cerrara mejor.

En este nuevo testimonio de ‘Sonrisas 10’ os queremos mostrar el caso de un paciente de 52 años, que durante los dos últimos años había fumado dos paquetes al día y que además nunca había ido al dentista.

Debido a ello, el color de sus encías era rojizo pero estaba convencido de que era lo habitual y no le preocupaba demasiado. Sin embargo, se dio cuenta de que sus dientes eran cada vez más pequeños e irregulares, con unas líneas verticales que parecían fisuras, y notaba molestias en la articulación temporomandibular, no solo cuando bostezaba, sino también al abrir y cerrar la boca cuando comía. Y por añadidura, desde hacía tiempo, se levantaba con dolor de cervicales e incluso dolor de cabeza. Fue entonces cuando decidió acudir a nuestra consulta.

El paciente presentaba desgastes severos en incisivos superiores e inferiores por bruxismo (el hábito de apretar los dientes inconscientemente), tenía las encías inflamadas y le sangraban de manera espontánea y además tenía caries en las muelas del juicio. Le planteamos, en primer lugar, tratar la enfermedad periodontal con un tratamiento no quirúrgico en tres sesiones de Raspaje y Alisado Radicular para eliminar la placa bacteriana. Una vez desinflamada la encía y desaparecido el sangrado, hicimos extracciones de las muelas del juicio cariadas. Posteriormente, iniciamos un blanqueamiento dental de sus piezas para recuperar la luminosidad de su sonrisa. Asimismo, instruimos al paciente con buenos hábitos de higiene oral y le explicamos consejos para relajar la musculatura de la boca, los dientes y la lengua durante el día.

Finalmente, le propusimos un tratamiento rehabilitador para recuperar la altura de los dientes y la muelas tan gastados por el bruxismo. Para ello, colocamos carillas de cerámica en los dientes anteriores e incrustaciones de cerámica en la zona de los molares. Tanto las carillas como las incrustaciones son tratamientos muy poco invasivos, pues en ambos casos se conserva la máxima estructura dental. Los dientes del paciente ya estaban muy gastados, por lo que no debíamos gastarlos más con el tratamiento dental. Al contrario, lo que hicimos fue reconstruir lo perdido. Y como siempre, para finalizar el tratamiento, acabamos colocando una placa de descarga para que el paciente se pusiera durante la noche e incluso, en caso de ser necesario, en momentos del día en que estuviera en tensión.

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ANTES

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DESPUÉS

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