El color blanco se asocia a la protección, la pulcritud, incluso a la perfección… ¿Quién no querría, entonces, una sonrisa con estos adjetivos como carta de presentación? He aquí la importancia de un blanqueamiento dental para nuestra comunicación.

Cuando los seres humanos nos comunicamos entre nosotros empleamos distintos lenguajes para hacerlo. Los gestos (la comunicación no verbal) puede llegar a transmitir hasta un 70% de aquello que comunicamos. Una sonrisa, por tanto, contribuye a transmitir una imagen personal que puede influir en distintos ámbitos de nuestras vidas. Es por eso que en el caso de un tratamiento de blanqueamiento, la estética dental puede considerarse más que un simple capricho.

Una mejora a la imagen

Una investigación encargada por Crest Whitestrips (2007) dejó incluso demostrado que el color de los dientes influye en la autoconfianza personal, pues aquellas personas que blanquearon sus dientes obtuvieron mejores resultados en aquellas entrevistas laborales que realizaron tras aclarar sus dientes en comparación con las previas al tratamiento de blanqueamiento dental. Asimismo reconocieron haberse sentido más sociables en las citas que mantuvieron con motivo del estudio. En otra fase del estudio también se concluyó que una dentadura blanca y sin manchas mejora la imagen que los demás perciben de uno mismo: en la investigación se asociaron más atributos positivos como el éxito profesional, el económico o la transmisión de confianza a aquellas personas con dientes blancos en detrimento de aquellas con dentaduras amarillentas o con manchas.

Restablecer el blanco natural de nuestra sonrisa, por tanto, puede ser determinante de cara a mejorar nuestra autoestima y nuestras relaciones personales y laborales.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la coloración de los dientes varía según la persona en función de su dentina (un tejido duro que se encuentra debajo del esmalte dental), el cual se puede ver perjudicado por unos malos hábitos de higiene, por fumar, o debido al consumo habitual de alimentos como el café o el vino, los cuales pueden amarillear nuestros dientes. En cualquier caso, un tratamiento de blanqueamiento recuperará la tonalidad original de nuestros dientes, que no tiene por qué ser de un blanco impoluto pues cada persona tiene una diferente tonalidad.

En cualquier caso, unos dientes bonitos y cuidados en una sonrisa blanca son la guinda del pastel de la imagen personal. El blanco en los dientes no es solamente sinónimo de estética, sino que es también una buena carta de presentación y síntoma de una buena salud.

 

Foto de Rosana Prada ©.