Apnea y ronquido

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La base de la felicidad es un buen descanso y un sueño reparador

Durante el sueño, los músculos encargados de mantener permeable la vía respiratoria sufren una relajación, el paso del aire a nivel de la faringe se ve dificultado y, como consecuencia, los tejidos blandos vibran produciendo el ronquido. En muchas ocasiones una falta de flujo de aire produce una caída de los niveles de oxígeno en la sangre, el cerebro se ve alertado por este descenso y se producen numerosas interrupciones del sueño durante toda la noche (apneas del sueño). Esta deficiencia de oxígeno genera una serie de síntomas como son la hipersomnolencia, cansancio generalizado, depresión, etc. Estas alteraciones afectan al estado de ánimo y a la vida personal, laboral y social del enfermo, sin olvidar el riesgo de padecer un accidente laboral o de tráfico al ser más vulnerable a quedarse dormido.

Los principales síntomas de la apnea del sueño son el ronquido crónico, las paradas respiratorias y el cansancio (sensación de no haber dormido bien).

 

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Detrás de un ronquido puede existir una enfermad. El 50% de la población ronca y los trastornos del sueño afectan cada vez más a un mayor número de personas mayores de 35 años. Para el tratamiento del ronquido y de las apneas leves, es eficaz el uso de un dispositivo de avance mandibular: se trata de un aparato intraoral que fundamenta su acción en el adelantamiento controlado y confortable de la klonopin, evitando que el espacio faríngeo se cierre.

Son cómodos y fáciles de usar y permiten los movimientos de la boca como hablar, beber o toser sin demasiadas limitaciones. Esta aparatología debe estar adaptada bajo la supervisión de un dentista experto en ese tipo de patologías y previa rehabilitación oral. Estos dispositivos son una buena alternativa para pacientes con apneas leves o para aquellos que no toleran los dispositivos CPAP, ya que son mucho más complejos y voluminosos.