“MIS DIENTES SE HAN DESPLAZADO Y SE VE EL BORDE METÁLICO DE UNA PRÓTESIS ANTIGUA QUE LLEVO” (Sonrisas 10, caso LX)

“MIS DIENTES SE HAN DESPLAZADO Y SE VE EL BORDE METÁLICO DE UNA PRÓTESIS ANTIGUA QUE LLEVO” (Sonrisas 10, caso LX)
“MIS DIENTES SE HAN DESPLAZADO Y SE VE EL BORDE METÁLICO DE UNA PRÓTESIS ANTIGUA QUE LLEVO” (Sonrisas 10, caso LX)

 

Nuestra paciente acudió a la consulta porque necesitaba un cambio estético de su sonrisa. Se le habían desplazado algunos dientes superiores, dejando a la vista unos antiestéticos espacios negros o diastemas. Llevaba unas corona antiguas que empezaban a desajustarse, dejando a la vista parte del metal de la estructura. Además presentaba pequeños desgastes en los bordes incisales de sus dientes superiores.

 

Como solemos hacer en Clínica Curull, en una primera visita realizamos un estudio completo: tomamos registros fotográficos, radiográficos y de la anatomía bucal de la paciente. Nos reunimos el equipo de especialistas de Clínica Curull para estudiar el caso y realizar un Análisis Digital de Sonrisa (DSD) y poder ofrecer un plan de tratamiento personalizado con el objetivo de cubrir todas sus expectativas.

 

Quisimos mostrar este DSD a la paciente para que comprendiera desde dónde partíamos y hasta dónde podíamos llegar. En la misma visita, realizamos un mock up o prototipo provisional que simulaba en boca el resultado final.

 

En una segunda visita, levantamos las prótesis antiguas y colocamos unas prótesis provisionales. Realizamos un blanqueamiento dental para devolver la luminosidad y armonía a su sonrisa. Con este tratamiento conseguimos reducir varios tonos el color original de los dientes. Posteriormente, para distribuir idóneamente los espacios oscuros o diastemas existentes entre los dientes anteriores, realizamos un sencillo tratamiento de ortodoncia.

 

Una vez lograda esta correcta distribución de espacios, colocamos unas carillas cerámicas y una prótesis de cerámica sin metal, logrando una mayor simetría desde el primer premolar derecho hasta el canino izquierdo. Para finalizar el tratamiento y evitar que nuestra paciente volviera a desgastar los dientes confeccionamos una placa de descarga.

 

¿Quieres que hagamos lo mismo por ti? Llámanos al 977 24 13 80 y concierta una visita. ¡Te ayudaremos a que vuelvas a sonreir sin complejos!

 

Clínica Curull, más de 20 años cuidando sonrisas.

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¿Quieres ganar el Mundial? Contrata a un dentista

¿Quieres ganar el Mundial? Contrata a un dentista
¿Quieres ganar el Mundial? Contrata a un dentista

 

¿Sabías que cada vez más equipos de futbol incluyen en su staff técnico a un dentista o recurren al consejo de un especialista en salud dental? La causa es obvia: se ha demostrado que una mala salud dental, y en especial la periodontitis, reduce el rendimiento deportivo. Hoy se inaugura el Mundial de Futbol 2018 en Rusia y queremos compartir con vosotros un informe científico elaborado por SEPA (Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración), en el que se apunta a la asociación entre una deficiente salud bucodental y periodontal y un menor rendimiento deportivo. “La salud oral influye en el rendimiento deportivo y, de igual forma, el deporte influye en la salud bucodental”, afirma el Dr. David Herrera, presidente de SEPA y profesor de Periodoncia en la Universidad Complutense de Madrid.

 

Como se apunta en este informe, la relación entre la práctica deportiva y la salud bucodental tiene una doble vertiente: por un lado, la práctica deportiva regular suele ser parte de un estilo de vida saludable, que va a limitar los riesgos de patologías a nivel general y en la cavidad oral; por otro lado, entre los deportistas, una mala salud bucodental puede influir negativamente en su rendimiento.

 

La actividad deportiva, como parte de un estilo de vida saludable, se asocia con una mejor salud bucodental. El deporte ha demostrado que tiene un claro efecto antiinflamatorio y permite mejorar el sistema inmunológico. Diversos estudios científicos internacionales indican que las personas que practican más deporte en su tiempo libre tienen menos riesgo de presentar factores inflamatorios que propician la aparición de enfermedades como la periodontitis. Una práctica deportiva regular y moderada ayuda a prevenir enfermedades de las encías y a tener una boca más sana. Incluso, se ha establecido una relación entre la obesidad, la buena salud física y la periodontitis: las personas con un índice de masa corporal más bajo y con mayores consumos de oxígeno durante el ejercicio suelen tener una mejor salud periodontal. También es conocido que la obesidad puede ser un factor de riesgo de periodontitis.

 

Por todo ello, “según los estudios disponibles actualmente, se considera que las personas que realizan deporte de manera habitual y que presentan un índice de masa corporal adecuado podrían tener menor riesgo de sufrir periodontitis”, destaca el Dr. David Herrera.

 

Pero, en sentido contrario, también se ha establecido que una mala salud bucodental puede inducir una inflamación sistémica que afecta a la salud global. Así, por ejemplo, las enfermedades periodontales, como infecciones que causan inflamación, afectan tanto a las encías como al resto del cuerpo, generando un estado inflamatorio que favorece el desarrollo de enfermedades tan importantes como las enfermedades cardiovasculares (incluyendo el infarto de miocardio), diabetes, infecciones respiratorias o resultados adversos del embarazo (como el parto prematuro).

 

“La disminución del rendimiento deportivo provocado por problemas bucodentales se deriva, fundamentalmente, de la presencia de dolor, peor calidad de vida, menor bienestar y la existencia de inflamación sistémica”, señala el presidente de SEPA. En concreto, la periodontitis se relaciona con mayor riesgo de aparición de contracturas musculares, fatiga muscular y recuperación más tardía de las lesiones musculares.

 

 

Mayor control y cuidados

 

Como indica el Dr. Xavi Costa, profesor del Máster de Cirugía Bucal e Implantología Bucofacial de la Universidad de Barcelona, “el deporte de élite implica muchos factores de riesgo de enfermedades bucodentales, que pueden afectar al rendimiento deportivo”.

 

Por eso, como aconseja la Dra. Cristina Serrano, profesora del Máster de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo de trabajo SEPA-Sociedad Española de Diabetes, “es necesario que los deportistas se realicen revisiones bucodentales frecuentes”; de hecho, añade, “la mayoría de problemas que sufren son fáciles de prevenir con hábitos saludables y de higiene bucal”.

 

Aunque en la mayor parte de los deportes de élite se ha instalado un alto grado de profesionalización planificación de cada mínimo detalle, se sigue menospreciando el cuidado de la salud bucodental del deportista. La situación aún resulta más llamativa si se tiene en cuenta que un porcentaje del éxito deportivo puede depender de la adecuada prevención y atención de problemas en la cavidad oral.

 

Para la Dra. Ana Echevarría, profesora colaboradora del Máster de Odontología Integrada de la Universidad de Barcelona, “un examen oral exhaustivo en el que va a iniciar una práctica deportiva habitual le permitirá optimizar su rendimiento, le ayudará a prevenir lesiones y le aportará información valiosa sobre su salud general”. En el caso de los deportistas de élite, como indica la Dra. María Naverac Aznar, doctora en Odontología por la Universidad de Valencia, “un buen equipo técnico deportivo debería exigir a todos sus competidores al inicio de la temporada una valoración bucodental profesional de calidad”.

 

 

Todo controlado…menos la salud bucodental

 

Y es que, en general, se considera que la salud bucodental de los deportistas de élite no resulta óptima. Un estudio reciente, llevado a cabo por un grupo de investigadores británicos (Ashley y col. 2015), que analizaron 34 estudios realizados en diferentes grupos de deportistas de élite de diferentes deportes, revela que la salud bucodental de los deportistas de élite no es adecuada: la prevalencia de traumatismos oscila entre el 14 y el 47%, la caries dental entre el 15 y el 75%, la erosión dental entre el 36 y 85%, y la periodontitis está presente en un 15% de los casos estudiados. Además, entre un 5-18% de los deportistas incluidos en estos estudios reconocían que sus problemas de salud bucodental o los traumatismos bucales podrían haber tenido una influencia negativa en su rendimiento deportivo.

 

El mismo grupo de investigadores (Needleman y col. 2013) había realizado previamente una evaluación de la salud bucodental de 278 deportistas durante los Juegos Olímpicos de Londres, detectando que el 55% tenían caries dental, el 45% erosión dental, el 76% gingivitis y el 15% periodontitis. Además, el 40% estaban preocupados por sus problemas de salud bucodental, para el 28% estos problemas repercutían en su calidad de vida y para el 18% afectaban a su rendimiento deportivo.

 

Bruxismo y caries, los mayores peligros Aparte del riesgo aumentado que tienen ciertos deportistas de sufrir traumatismos bucodentales, presentan habitualmente altos niveles de caries, erosión dental, enfermedad periodontal y problemas oclusales.

 

Como principales factores causantes de la mala salud bucodental que suelen presentar los deportistas de élite, se encuentran:

 

• Factores nutricionales, como el consumo frecuente de carbohidratos y de bebidas energéticas muy ácidas
• Alteración de los mecanismos inmunológicos por la deshidratación, la boca seca y el entrenamiento intensivo
• Los cambios psicológicos, que provocan una disminución de la secreción salival y sequedad de boca
• El aumento de la tensión y el estrés, que eleva el riesgo de contractura mandibular
• Pocos conocimientos sobre salud bucodental y frecuentes hábitos nocivos
• Falta de medidas de prevención eficaces

 

La tensión que normalmente acompaña al deportista hace que el bruxismo sea un problema muy frecuente entre los deportistas. Este hábito de apretar o rechinar los dientes acarreará problemas de desgaste dentario, generando hipersensibilidad dental y fisuras y fracturas dentales que provocarán dolor y pérdida de piezas dentarias, lo que incluso puede alterar la función masticatoria.

 

La sobrecarga funcional que se asocia al bruxismo produce también contracturas musculares, que provocarán dolores de cabeza y cuello. Con la mandíbula contracturada es imposible tener un control completo sobre los movimientos de cabeza, cuello y hombros, lo que limitará significativamente el rendimiento en algunos deportes (como el golf). Con la relajación mandibular se consigue un mayor aporte de oxígeno, una menor liberación de las hormonas relacionadas con el estrés y de ácido láctico, lo que aumenta la resistencia del deportista.

 

Los problemas de caries y enfermedad periodontal van a progresar de la misma manera que en la población general, aunque los deportistas podrían tener más tendencia a sufrir estos trastornos. Los deportistas tienen un índice especialmente elevado de caries, lo que podría deberse a la dieta que siguen, ya que incluye abundantes hidratos de carbono, bebidas isotónicas, gaseosas y zumos y batidos, todas ellas azucaradas. Además, el estrés al que están sometidos provoca una disminución del flujo salival, lo que contribuye también al desarrollo de caries.

 

Determinadas especialidades deportivas fijan un férreo control del peso, lo que eleva el riesgo de padecer trastornos alimenticios. “Las revisiones orales periódicas podrían servir para detectar de manera precoz estos trastornos alimenticios, que acabarán afectando tanto al rendimiento del deportista como a su salud oral y a su salud general”, aconseja la Dra. Cristina Serrano.

 

Los efectos negativos de estos trastornos bucales afectarán al deportista a corto plazo y durante su carrera deportiva. Pero también el impacto negativo se prolonga en el tiempo, acarreando problemas más difícilmente tratables y mucha más demanda de tratamientos más complejos y costosos. “Es crucial que el deportista reciba cuidados bucodentales especiales”, concluye el Dr. David Herrera.

 

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Bruxismo, estudiantes y selectividad

Bruxismo, estudiantes y selectividad
Bruxismo, estudiantes y selectividad

 

Un estudio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE, Argentina) alerta sobre una nueva costumbre perjudicial entre los estudiantes: el bruxismo. Se trata del hábito de rechinar o apretar los dientes entre sí de tal forma que la presión ejercida al morder llega a afectar la estructura de la mandíbula y deformar el sistema bucal.

 

Según un sondeo de la facultad de Odontología realizado entre más de 300 universitarios, el 41% de los jóvenes entre 18 y 28 presenta este hábito como una forma de liberar tensiones o canalizar la ansiedad.

 

Para las especialistas que llevaron adelante el estudio, las doctoras María Julieta Faisal y Vilma Graciela Vila, es “muy alta” la presencia de la patología. “Esta muy relacionado con la tensión psíquica y la frustración, viéndose una mayor incidencia en pacientes del sexo masculino”, indicaron las investigadoras de la Cátedra Práctica Clínica Preventiva I. El relevamiento comprobó que los varones lideran los casos de bruximo con el 75,8% de loscasos.

 

De acuerdo con este estudio, algunos individuos experimentan síntomas de disfunción dolorosa, mientras que otros pueden presentar deterioro de las estructuras periodontales o excesivo desgaste de los dientes. Los pacientes ejercen una tremenda fuerza oclusal y se pasan la mayor parte del tiempo con los dientes apretados, lo que aumenta los riesgos de deformaciones en el sistema bucal.

 

Estudios realizados sobre cefaleas recurrentes en adolescentes mostraron que el 89% tenía signos y síntomas de disfunción mandibular, habiéndose encontrado una correlación importante entre bruxismo, cefaleas y sensibilidad a la palpación de los músculos mandibulares.

 

Al parecer, las causas del bruxismo parecen relacionarse con factores tanto psíquicos como oclusales. Sin embargo, se desconoce si es posible que se presente la enfermedad en una persona con oclusión o sistema bucal ideal. Durante los episodios de bruxismo, los pacientes ejercen una fuerza que supera la fuerza máxima que se puede aplicar a los dientes al morder de manera voluntaria.

 

Los episodios de bruxismo se dan también durante el sueño y es probable que causara mayores problemas respecto al hecho de apretar los dientes al máximo al estar despierto. Hay estudios que revelan que el 66% de los episodios de bruxismo nocturno superan las fuerzas de masticación.

 

Por otro lado, estudios sobre el sueño demuestran además que el bruxismo puede suceder en cualquier fase del sueño, aunque es más frecuente en la fase que es el paso desde una etapa de sueño más profunda hasta otra más ligera.

 

Otros estudios hechos entre adolescentes estudiantes de medicina, estudiantes militares y soldados demuestran los siguientes signos como diagnóstico de bruxismo: hipertonicidad muscular 97%, ruidos audibles 83%, movilidad dentaria 62%, y sensación de dientes flojos al despertar 48%.

 

De acuerdo con lo que se advierte en la investigación, cuando se sospecha un patrón de hábito debe advertirse tanto al paciente como a su familia su presencia. El paciente tal vez sea capaz de superarlo mediante autosugestión, pero aparecen varios tipos de tratamientos como el ajuste oclusal, placas miorrelajantes, modificación del comportamiento, hipnosis y terapia de relajación entre otras acciones.

 

Se cita en el trabajo que el 50% de los pacientes con bruxismo por problemas de oclusión pueden ser curados de inmediato y sin mayor complicación y un 12% de los pacientes con problemas en las articulaciones maxilares deben ser remitidos al terapeuta correspondiente. En 30% de los casos subyace un factor primario de origen psíquico y en el 8% restante una causa psíquica.

 

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Los dinosaurios no iban al dentista… ni lo necesitaban

Los dinosaurios no necesitaban ir al dentista
Ni el Tiranosaurius Rex ni ninguno de sus congéneres habrían necesitado ir al dentista

 

Según un estudio del departamento de paleontología de la Universidad de Zaragoza sobre los dientes de los saurópodos, los dinosaurios no necesitaban ir al dentista. ¿El motivo? Su capacidad para reemplazar sus dentadura de manera natural e indefinida. Nosotros los mamíferos, únicamente cambiamos dos veces de dientes. De pequeños tenemos lo que conocemos como dientes de leche, que a partir de 5 ó 6 años los cambiamos por los dientes definitivos. Si estos dientes se desgastan, se rompen o les entran alguna infección no nos queda otro remedio que ir al dentista a que nos lo quite y los cambie por otro artificial. No tenemos la capacidad de sacar tercer diente.

 

Dientes para toda la vida

 

Sin embargo los dinosaurios no tenían la necesidad de ir al dentista. Conforme un diente se desgasta o se rompe tiene presto uno debajo para sustituirle, en un proceso que dura toda la vida del organismo. Este reemplazamiento no se produce a la vez en todos los dientes de la mandíbula. Como es fácil de entender el uso de los dientes no es uniforme, por lo que los dientes se desgastaban con mayor rapidez dependiendo de la posición anatómica. Además cuando se producía la rotura de algún diente, ésta era totalmente al azar. De esta manera la mandíbula y el maxilar de un dinosaurio tenía una dentición con cierta anarquía respecto a la altura relativa de los dientes. El aspecto sería al de un niño que esta mudando los dientes de leche, lo que le da un cierto aspecto desdentado.

 

La formación de un diente suponía un gran gasto energético para un dinosaurio, por lo que el reemplazamiento supone una pérdida de energía. Intentando recuperar el máximo de esta energía, cuando se va a producir la caída, el organismo reabsorbe todo lo que puede del diente para que este perdida sea la mínima. La parte que más le afecta este proceso es la raíz, por lo que un diente reemplazado le suele faltar la raíz, o tiene evidentes signos de disolución. Los ciclos normales de vida de un diente son bastante desconocidos en los dinosaurios. Se han estudiado secciones de los dientes para estudiar las capas de crecimiento y así deducir la vida de cada diente. Teniendo en cuenta estas premisas, los dientes de los dinosaurios permanecerían en la boca más de un centenar de dientes. Únicamente como mero ejercicio matemático el lector puede hacer el cálculo de cuantos dientes puede apartar al registro fósil un solo dinosaurio. En promedio podemos pensar que un año se reemplaza tres veces cada una de las 50 posiciones que puede tener. El número de años podemos considerar 75, aunque podían alcanzar edades mayores. Con esta mera aproximación nos sale 11.250 dientes el número de dientes que podía tener un único dinosaurio a largo de su vida.

 

Tú. mamífero, sí que necesitas ir al dentista

 

Por desgracia, tú no eres un dinosaurio sino un mamífero que sí necesita ir con regularidad al dentista. Pide cita e infórmate de todos nuestros tratamientos para cuidar la salud y belleza de tu dentadura. Llámanos al 977 24 13 80 o pide cita on-line. ¡Te ayudaremos!

Clínica Curull, más de 20 años creando sonrisas

 

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El riesgo de gingivitis y caries aumenta durante el embarazo

El Consejo General de Dentistas de España ha advertido sobre la importancia de extremar el cuidado de la salud oral durante el embarazo, ya que los cambios hormonales y en la composición de la saliva aumentan el riesgo de padecer problemas odontológicos.

El embarazo es un periodo en el que, entre otros problemas, el riesgo de sufrir gingivitis y caries se multiplica debido a los cambios fisiológicos y de alimentación que influyen en el cuerpo de la mujer. Según datos del Consejo General de Dentistas de España, entre el 60% y el 75% de las mujeres desarrollan gingivitis o inflamación en las encías durante el embarazo debido a los cambios hormonales. Por otra parte, las náuseas y vómitos, muy frecuentes en los primeros meses de embarazo, aumentan de la propensión a sufrir caries, y los cambios en la composición de la saliva pueden erosionar el esmalte de los dientes.

Durante el segundo trimestre del embarazo es recomendable una visita al dentista para una revisión.
Durante el segundo trimestre del embarazo es recomendable una visita al dentista para una revisión.

Los dentistas recomiendan «acudir a consulta al menos una vez durante el embarazo», preferentemente en el segundo trimestre de gestación, para llevar a cabo cualquier posible tratamiento sin poner en riesgo la salud del feto.

Salud bucodental del bebé

Respecto al cuidado de la boca del recién nacido, es importante señalar que el uso de biberón puede provocar la aparición de caries y que también «es habitual transmitir las caries al bebé por medio de la saliva, mediante acciones cotidianas como compartir la cuchara con el bebé para comprobar la temperatura de los alimentos». Por ello, se aconseja cuidar en extremo la boca del bebé cepillando las piezas de leche después de las comidas, con la ayuda de una gasa o cepillo pediátrico, aunque, aclaran que la leche materna en sí no favorece la aparición de caries.

Recordamos que la prevención debe ir acompañada de un seguimiento profesional que, en el caso de los recién nacidos, debería realizarse a partir del primer año de vida.

Si necesitas más información, llámanos y concierta una visita en el 977 24 13 80 o ven a vernos a Rambla Nova, 114 (Bajos).

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¿Sabías que las dietas pueden dañar tu salud bucodental?

La Clínica Curull advierte de los graves riesgos para el organismo de las denominadas dietas exprés y, en concreto, sobre sus efectos en la salud bucodental.
Desde Clínica Curull advertimos de los graves riesgos para el organismo de las denominadas dietas exprés y, en concreto, sobre sus efectos en la salud bucodental.

Reproducimos el artículo que nos dedicó la revista Consalud.es, en relación al estudio que dedicamos al peligro que corre nuestra dentadura si nos sometemos a dietas exprés o milagrosas:

Los meses previos al verano es la época del año en la que una mayor cantidad de personas se proponen perder un poco de peso y recuperar la silueta. Sin embargo, según la doctora Curull, de Clínica Curull, ”se debe ser consciente de las complicaciones que puede suponer el reducir o privar al organismo de ciertos nutrientes esenciales para su funcionamiento y cómo puede afectar al funcionamiento de determinados órganos como pueden ser los dientes y encías”.

 

Por ello, la Clínica Curull advierte de los graves riesgos para el organismo de las denominadas dietas exprés y, en concreto, sobre sus efectos en la salud bucodental.

 

En este sentido, la relación entre salud bucodental y alimentación es para la doctora Curull, ”mucho más importante de lo que se puede pensar en un primer momento. Una relación cíclica porque en la boca es, precisamente, el lugar en el que comienza la digestión. Así, los dientes y encías no solo requieren de nutrientes, como el resto de órganos del cuerpo, para mantenerse sanos y fuertes, sino que, además, juegan un papel fundamental en su producción. Mediante la masticación y la posterior salivación inician la descomposición química de los alimentos para obtener los recursos necesarios para su correcto funcionamiento”.

 

Por este motivo, es fundamental que la dieta elegida sea equilibrada, que contenga alimentos de todos los grupos alimenticios y que sea rica, sobre todo, en calcio, fósforo, fibra, y vitaminas A, C, B2, B3 o B12. ”Comer de todo, pero quizá en menor cantidad”, añade la doctora.

 

Asimismo, durante los últimos años se ha extendido la práctica de dietas, poco saludables, que prescinde de alguno de los grupos de alimentos o que, concentra toda la ingesta de calorías en solo uno. Así, podemos encontrar dietas pobres en proteínas como la piña, la alcachofa o la de la pasta; bajas en grasas; o, por el contrario, otras ricas en proteínas como la Dukan, la Atkins, la Montignac, o las disociadas. Todas tienen algo en común, y es que prescinden de algunos de los nutrientes básicos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo y, por supuesto, también de los dientes y encías.

 

Así pues, algunas de las dietas exprés más habituales pueden interferir en la absorción de vitaminas solubles en grasa, como la vitamina D, que es especialmente importante para la salud bucal ya que es necesaria para la absorción de calcio. Además, la ingesta de grasa contribuye a la producción de dopamina que mejora el estado de ánimo y la ausencia de ácidos grasos como los Omega3 pueden aumentar los índices de estrés y ansiedad dando lugar a bruxismo.

 

También, estas dietas pueden causar mal aliento. La cetosis es uno de los síntomas más claros de las dietas bajas en hidratos de carbono y la manifestación de que el organismo está quemando grasas en su lugar es un aliento similar al olor de la acetona.

 

De igual modo, puede acarrear un déficit vitamínico que puede ocasionar una reducción de la salivación, incremento de las infecciones, aparición de llagas o alteración del sentido del gusto.

 

Además, en términos generales, pueden condicionar la respuesta antiinflamatoria, favorecer el desarrollo de gingivitis y periodontitis, afectar al sistema inmunológico favoreciendo la aparición de infecciones, o dificultar la absorción del calcio que da estructura y fijación a los dientes, entre otras patologías.

 

De este modo, para la doctora Curull nunca debe faltar en la alimentación, sea cual sea la dieta que se siga, para tener unos dientes sanos y fuertes, ”calcio, vitamina A, B, C y, sobre todo D, y minerales esenciales como fósforo o flúor”. Se trata, por tanto, de seguir una ”dieta variada, sana y natural, en la que estén representados todos los grupos de alimentos, como puede ser la Mediterránea, y en la que los siguientes productos sean los protagonistas: lácteos, carnes, huevos, legumbres, pescados, frutas y verduras”, explica la doctora.

 

Para finalizar, un último consejo es mantener la boca siempre bien hidratada. Beber, al menos, dos litros de agua diarios y, si es posible, sustituirlo en alguna ocasión por té verde. Esta infusión también aporta beneficios para la salud bucodental. Se trata de un poderoso antioxidante que combate las bacterias y evita la aparición de placa. Además, no hay que olvidar que, al igual que hay alimentos que ayudan a tener unos dientes más sanos y fuertes, hay otros que conviene evitar como patatas fritas, dulces, refrescos, café, vinagres y encurtidos o algunas salsas.

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